Tristeza y frustración, resultados de grupos para “curar” la homosexualidad: ex misioneros gays

• La pareja se conoció en uno de esos grupos

• Quien acude a estos grupos lo hace para no ser rechazado, afirman

Rocío Sánchez para notiese

El programa Courage Latino, proyecto impulsado por la Iglesia católica para “dejar” la homosexualidad, fue presentado en México la semana pasada. Como este, otros programas de inspiración cristiana ofrecen a las y los fieles “salir de la vida homosexual” mediante la llamada terapia reparativa, que consiste en sanar los “vacíos emocionales” de la persona con el progenitor de su mismo sexo y que pudieron haber “causado” la homosexualidad. Esta terapia se apoya en el proceso de doce pasos, como el que se utiliza en Alcohólicos Anónimos para curar el alcoholismo.

Además de Courage, existen grupos mormones y evangélicos, tales como Evergreen, Exodus y el llamado movimiento Ex gay, donde se sigue utilizando la terapia reparativa, que ha sido rechazada por la Asociación Americana de Psicología debido a los sentimientos de autodestrucción que puede generar en quienes se someten a ella.

Sin embargo, miles de hombres y mujeres de todo el mundo siguen acudiendo a estos grupos religiosos con la esperanza de “sanar” aquello que, consideran, es un trastorno que no les permite vivir apegados a la vida que Dios desea para ellos.“El gay cristiano llega a estos grupos porque no quiere, literalmente, perder a sus padres, a sus hermanos, sus relaciones dentro de la Iglesia”, comenta Stephen Pirelli, ex pastor evangélico que estuvo casado por doce años antes de vivir plenamente su orientación homosexual. “En mi caso, mis padres me han rechazado, mis hermanos no hablan conmigo, mis amigos que eran ministros me han rechazado completamente como una persona que ha sido una decepción y que está prisionera del pecado y la perdición”.

Entrevistados por esta agencia, Pirelli y su pareja actual, el ex misionero evangélico José Ortiz, recordaron el conflicto que les causaba su orientación sexual en contraste con las enseñanzas de su Iglesia, que condena a la homosexualidad como “el más bajo de los pecados”. Ambos se conocieron en uno de estos grupos Ex gay, en la ciudad de Nueva York.

Lucha con sus sentimientos

Estos misioneros se acercaron a la religión a muy temprana edad. José Ortiz nació “en una familia puertorriqueña no muy religiosa. Fui abusado sexualmente cuando tenía cinco años y me sentía muy culpable al respecto, sentía que yo había hecho algo malo, no que algo malo me pasó”. A los ocho años un amigo lo invitó a una Iglesia evangélica con su familia. Ya a los doce años, “hice un compromiso con Dios” por medio de una oración especial para ello. “A partir de ahí comencé a acudir a la Iglesia, donde fui músico y crecí como persona”. Estaba decidido a ser misionero y asistió a la universidad bíblica. Fue al salir de la preparatoria cuando comenzó a sentir atracción por otros varones. “En ese momento descubrí mi cuerpo, porque yo me masturbé por primera vez a los 17 años, eso quizá reveló el deseo hacia mi propio sexo. Pero yo lo negaba, pensaba que tenía una confusión relacionada con lo que me pasó cuando niño. Por eso, cuando oía en la Iglesia que la homosexualidad era un pecado, yo estaba de acuerdo”.

El ex pastor Pirelli, quien cuenta con una Maestría en Divinidad, también sintió el llamado religioso desde niño. “Mis padres eran cristianos y me llevaban a la Iglesia todos los domingos”, recuerda. “A los ocho años hice un compromiso con Cristo en una Iglesia evangélica que tenía programas para jóvenes y me involucré mucho”.

Sin embargo, él descubrió su homosexualidad a edad temprana, entre los 12 y los 13 años, cuando vivió su primer encuentro sexual con un chico de su edad. “Cuando él me lo propuso yo dije que estaba mal, que eso era algo que la gente hacía cuando se casaba. Él me dijo “sí, pero tú y yo no somos hombre y mujer, somos dos chicos, así que creo que está bien’”.

Para Pirelli, la homosexualidad chocaba con sus enseñanzas religiosas pues estaba decidido a ser pastor. Por eso, “todos mi tiempos de oración repetía ‘Dios mío, yo sé que tengo sentimientos homosexuales, ayúdame’”. Como no podía revelar su condición a nadie de su congregación, comenzó a sentir que Dios era su único amigo, y que sólo él podría ayudarlo a no realizar sus deseos afectivos y eróticos. “Estaba seguro de que Dios también sabía que yo no había elegido esos sentimientos”.

Stephen Pirelli estuvo casado durante 12 años con una mujer que supo de sus sentimientos homosexuales, tuvo cuatro hijos y fue pastor de su comunidad. Al cabo de ese tiempo tuvo un encuentro homosexual, lo que lo hizo buscar ayuda inmediatamente y así llegó hasta un grupo Ex gay.

Al mismo tiempo, José Ortiz sufría por su impulso incontrolable por la pornografía gay. “La buscaba, la miraba y nunca compraba. Todo el tiempo luchando. A la vez, era líder de mi Iglesia, músico y predicador”. Hasta ese momento no era sexualmente activo, pero su crisis se desató cuando, durante un ministerio en otro estado, intentó acercarse a uno de sus compañeros y éste se lo dijo al líder del grupo. Entonces decidió acercarse a un grupo de adictos al sexo donde “me dieron herramientas para lidiar con esto, por lo menos no hacer cosas compulsivas”. Sin embargo, el programa no llenó sus expectativas porque él necesitaba un enfoque religioso.

¿Por qué ser un Ex gay?

Para Stephen, las enseñanzas de los grupos Ex gay son de origen teológico, pero llenas de sobreentendidos e interpretaciones imprecisas de la Biblia. “Por ejemplo, el pasaje de Sodoma y Gomorra. En él, los hombres de la ciudad que llegan a casa de Lot, donde había dos ángeles mensajeros de Dios, dijeron ‘dejen salir a esos hombres para que los conozcamos’. Todo lo que tenemos aquí es el uso del sexo en una manera violenta contra extranjeros, un intento de violación. Podemos ir a otras partes de la Biblia entre heterosexuales y ver violaciones, sexo forzado, y cuando se narran estas historias no hay una condena de la heterosexualidad”. Aun así, la gente que se acerca a los grupos Ex gay va en busca de la promesa de dejar “el estilo de vida homosexual”. “Cuando lees sus materiales entiendes que no están hablando de cambio real, sólo cambia el estilo de vida”, dice Pirelli. “Como consejos ofrecen ejemplos de lo que han hecho otras personas, como leer la Biblia durante dos horas diarias o escuchar música religiosa durante los viajes en auto, para evadir los pensamientos homosexuales. Es decir, es una lucha constante”.

Otra técnica es reforzar los roles de género, sustentado en el pasaje bíblico de la creación. “Dios creó al hombre y a la mujer, eso es su diseño, él no creó hombre y hombre. Pero yo creo que si Adán hubiera sido gay, Dios le habría dado lo que él necesitaba para realizarse. Y en ese sentido debemos tener cuidado de no tomar cualquier narración de la Biblia y hacer que diga más de lo que está diciendo. ¿Dios nos está diciendo que la homosexualidad no es correcta? No. El pasaje de la creación simplemente es mudo en cuanto a la homosexualidad. No hay que hacer un argumento de un silencio”. Los cristianos gays, afirma, “respetamos la Biblia y no creemos que condene la homosexualidad”. En las reuniones de terapia Ex gay se refuerza lo que “debe ser” un hombre o una mujer. “Las lesbianas aprenden a abrazar su identidad de género mediante talleres de cómo una mujer se peina, se arregla, es femenina; mientras nosotros, los varones, tenemos que jugar fútbol americano”. Al mismo tiempo, esta terapia provoca gran culpabilidad en los padres que se preguntan qué hicieron mal en la educación de su hijo.

Los resultados

“El único éxito que obtuve del grupo es que encontré a mi pareja”, comenta con una sonrisa el ex pastor Pirelli, quien considera que son muy pocas las historias exitosas, aunque no niega que las haya. “Las que sí han tenido éxito es porque quizás encontraron lo que querían encontrar en el grupo, y eso está bien. Una persona puede tener un grado de homosexualidad y desear vivir en la heterosexualidad, y creo que tiene el derecho a implementar lo que sea (psicología, iglesia) para lograrlo”. Es tan bajo el porcentaje de “curación”, ejemplifica, que dos de los fundadores de los grupos Ex gay más grandes en Estados Unidos se han deslindado públicamente del movimiento y se enamoraron, se hicieron pareja.

Para José Ortiz, el resultado de estas terapias es “personas muy tristes, muy deprimidas, muy frustradas, desalentadas, personas que se sienten menos que otros cristianos en su propia Iglesia, que luchan con su propia autoestima. Lo he visto, lo he experimentado y creo que no es la solución”.Actualmente, José y Stephen se han alejado de su círculo religioso original pero aseguran seguir viviendo la espiritualidad “a su manera”.

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