Levítico 18:22 y 20:13 (primera parte)

Si quieres puedes leer antes:
Sodoma y Gomorra

El antiguo testamento, La ley y el cristiano

En otro mensaje traduje un texto irónico sobre los versículos de Levítico que son utilizados para condenar la homosexualidad (¿Por qué no puedo tener un canadiense?). Dicho texto plantea una problemática importante para los evangélicos: la relación entre nuestra fe en la Gracia a través de Cristo Jesús y el Antiguo Testamento, particulamente la ley hebraica: ¿Cómo comportarse frente a ésta? ¿Debemos simplemente ponerla de lado? ¿Debemos escoger sólo algunas leyes y otras no? ¿Cómo escoger que leyes son aún vigentes para el cristiano?

Antes de abordar Levitíco 18 y 20 quisiera analizar esta relación, sus paradojas y problemáticas.

La ley hebraica y el Antiguo Testamento

La ley hebraica consiste en alrededor 600 leyes de las cuales, a lo largo de la historia del cristianismo, la Iglesia ha hecho énfasis en algunas de ellas dejando de lado la gran mayoría. La esclavitud, el estatuto inferior de la mujer, la circunsición, la práctica del Sabbat en un momento dado se convirtieron en causa de ruptura entre denominaciones y organizaciones cristianas. Y esto desde los inicios del cristianismo.

En la actualidad, temas como la circunsición y el Sabbat nos parecen claros y sin importancia, pero en tiempos pasados, estas leyes hebraicas causaban los mismos problemas, discusiones -e incluso el mismo odio- que la homosexualidad engendra actualmente.

La ley y la Gracia

Desde el inicio del cristianismo, como lo mencionan Los Hechos de los Apostoles (Hechos 15 ) , el problema de la relación entre el cristianismo (dispensación de la Gracia) y la ley judía (dispensación de la ley) engendraba discusiones e incluso disenciones. Por un lado se encontraban aquellos que consideraban al cristianismo como una rama del judaismo, lo que obligaba al gentil a convertirse en Judío (circuncidarse y observar el Sabbat entre otras cosas) para poder ser cristiano. Por otro lado, Pablo, y otros, que rechazaban completamente esta vía afirmando que el cristiano no tenía porque observar la ley judía puesto que en Jesús ésta se había cumplido y el cristiano no se estaba sujeto a la Ley: “Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”. (Gálatas 5:4, versión Reina Valera Antigua).

Como podemos ver el dilema entre nuestra creencia en la Biblia como la palabra de Dios, la Gracia y el enorme bloque de leyes del Antiguo Testamento y ciertos pasajes difíciles de la Biblia nos a llevado a diversos enfoques de lectura de la Biblia. Entre otros:

Literalismo.-
El cristiano fundamentalista pretende respetar la Biblia al pie de la letra: “Por que la Biblia lo dice”, es su lema. Este enfoque parece sencillo: si la Biblia lo dice, debemos hacerlo, punto final. Sin embargo, bajo un sincero análisis, debemos reconocer que el cristiano, aun el más fundamentalista, no cumple literalemente y al 100% todo lo que la Biblia nos pide hacer o no hacer, sobre todo en pasajes dificles a comprender. Por ejemplo:
1 Corintios 15:29 (Reina-Valera Antigua) dice: “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?”
Parecería según este pasaje (del cual sólo menciono un versículo para comprender el todo hay que leer el capítulo entero) que en la época de Pablo ciertos cristianos se bautizaban por sus muertos como lo hacen ahora los mormones. ¿Debemos seguir este ejemplo ?, ¿A qué se refería exactamente Pablo?.

Como vemos, la lectura de un sólo versículo aislado fuera de su contexto -y en esto los evangélicos somos expertos- puede llevar a error. Para bien entender versículos como éste es necesario analizarlos y compararlo con la Biblia como un todo, es decir dentro del marco de la fe cristiana en Cristo Jesús.

En relación a la Ley por ejemplo, el cristiano fundamentalista utiliza los versículos de Levítico que vamos a analizar para condenar toda conducta homosexual diciendo: “Así está escrito, así hay que hacer”. Sin embargo, no aplica el mismo rigor a otros pasajes que se encuentra dentro del pentateuco. Por ejemplo :
Deuteronomio 22:28-30 (Reina-Valera Antigua): “Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren hallados; Entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló: no la podrá despedir en todos sus días”.

¿Aceptaría el cristiano que en nuestra época actual, una mujer sea obligada a casarse con su violador? Después de todo: “ASI ESTA ESCRITO”.

Este tipo de lectura literal también ha sido usada por ciertas corrientes progay para desacreditar Levítico 18:22 y 20:13. Diciendo por ejemplo: “Estos versículos dicen que uno no debe acostarse con hombre de la misma manera en la que uno se acuesta con una mujer, yo no me acuesto con un hombre como si me acostara con una mujer, luego entonces esta ley no se aplica en mí caso. Este tipo de análisis, suerte de sofisma raro, no es más que un juego semántico que no conduce a nada, desde un punto de vista evangélico y hermenéutico.

Liberalismo .-
Por otro lado, el liberalismo ha tratado de terminar de una vez por todas con el conflicto declarando que la Biblia no es otra cosa que una serie de historias y fábulas las cuales contienen una enseñanza, pero que no son ni verídicas, ni tan importantes como el cristiano fundamentalista pretende. En ese sentido, el valor de la Biblia es disminuido y por ende el problema de ciertos pasajes que nos “hacen mal” es “borrado”; negando el caracter dívino de la Biblia se termina rápidamente con el problema. No hay necesidad de quebrarse la cabeza ni de tener mala consciencia.

Muchas organizaciones progay cristianas utilizan este enfoque para decidir y para analizar “lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad”. Éste no es mi enfoque. Personalmente creo que la Biblia es inspirada por Dios. No creo en la lectura literal de la Biblia, sin embargo, me parece que el enfoque de ciertas iglesias liberales pulveriza y deconstruye la Biblia a tal punto que no nos queda más que preguntarnos: Si cada historia, cada elemento, cada pasaje, cada milagro dentro de la Biblia, incluso la vida de Jesús, Su muerte y Su resurrección son una metáfora ¿En qué basan ellos su fé? ¿Qué es lo que queda?. (Aquí no estoy mencionandogrupos cristianos que tienen otra structura, como los quáceros ers et los grupos anabatistas).

Deshacerse de ciertos versículos tan sólo porque nos parecen extravagantes, arcaicos o contrarios a nuestro sentido común no es válido para un cristiano. Por otro lado, pretender cumplir lo que la Biblia dice al pie de la letra (como muchos fundamentalistas pretenden) es caer en una contradicción o simplemente en la hipocresía, escogiendo, como en un bufet, los versículos que se deben acatar literalmente mientras que “olvidamos” un gran numéro de pasajes con el mismo valor y las mismas características.

Necesitamos de un marco claro, coherente, bíblico y definitivo para saber como leer y actuar en relación a las enseñanzas bíblicas, especialmente la Ley y el Antiguo Testamento.

Pero, ¿cuál podria ser “este marco teórico”?

Contrariamente a lo que se podría pensar, la respuesta es muy sencilla y simple: volver a las enseñanzas de Jesús. ¿Cuál fue su relación con la Ley y con el Antiguo Testamento? ¿Qué es lo que Él dijo al respecto de estos? Debemos contemplar y actuar en relación a la Ley Judía y al Nuevo Testamento siguiendo los pasos de Jesús!

Jesús y la Ley

Analizemos cómo se relacionó Jesús con la Ley Judía y veamos ¿qué es la enzeñanza que este análisis nos brinda? Como todos sabemos, Jesús nunca tuvo la intención de deshacerse de la Ley, como está escrito en Mateo 5 : 17-48 (Reina-Valera Antigua): “No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir. “

Jesús vino a cumplir la Ley. En Él la ley, la cual humanamente nos era imposible cumplir, fue cumplida. Sin embargo, en varias ocasiones Jesús no acató la Ley, sea porque realizaba actividades durante el Sabath (recoger espigas, sanar enfermos) o por que no respectaba las leyes de pureza (no se lavaba las manos antes de comer).

Cada vez que Jesús era atacado por no acatar la Ley su respuesta era clara: lo más importante, antes que cualquier tipo de sacrificio, ritual o acción, es el motivo de éstos, el por qué de los tales. “Misericordia quiero y no sacrificio” decía Jesús (Mateo 12:1-8. Reina-Valera Antigua).

Él estimaba mucho más precioso los deseos y motivaciones del corazón humano que el cumplimiento exterior de la Ley.

La ley del amor

Para Jesús, la ley podía ser resumida en dos mandamientos:

Marcos 12:29-33 (Reina-Valera Antigua): “Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.”

La ley del amor como marco interpretativo

Es a través del cumplimiento de estos dos mandamientos que la ley se cumple en su esencia, interiormente, en la profundidad de nuestros corazones y no exteriormente. Debemos leer y actuar en relación al Antiguo Testamento y la ley Judía – y de hecho toda la Biblia- siguiendo la ley del amor y de la fe en Cristo Jesús.

Jesús no se contradecía al decir que su propósito no era abolir la Ley sino cumplirla mientras que el mismo tiempo no acataba ciertos aspectos de ésta. ¿Por qué? Porque Él sabía que lo importante no es o con quien se casa uno -como lo dijo frente a los Saduceos en Lucas 20:27-40, o lo que uno come, si no lo que uno dice, o hace según nos lo dicta nuestro corazón (Mateo 15:1-20).

En pocas palabras, debemos analizar las leyes judías comprendiendolas dentro de su contexto social e histórico: ¿Por qué Dios inspiró a tal autor a escribir esto?, ¿ Cuál era el intento original del escritor inspirado por el Espiritu Santo? Para después verificar si en nuestra cultura acatar tal ley nos ayuda a amar a Dios sobre todas las cosas y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. De esta manera guardamos la integridad de la Biblia al dejar de escoger ciertos versículos arbirtrariamente rechazando otros a nuestra conveniencia.

Pero esto no soluciona todo, siempre habrá pasajes difíciles a interpretar y a leer, como el bautizo de los muertos que mencioné más adelante, por lo que el cristiano debe estar dispuesto y presto –lo que no es la mayor parte del tiempo fácil- a hacer una exégesis de los tales; debemos aceptar que ciertos pasajes de la Biblia nos demandan un conocimiento más profundo a nivel histórico y semántico que el que tenemos como simples individuos.

Con este “marco teorico” vamos a analizar los pasajes de Levítico. ¿Cuál era el deseo divino al imponer estas leyes al pueblo Hebreo? ¿Por qué estas leyes se encuentran en la Biblia? ¿Son todavía vigentes? ¿Qué relación tienen con la Gracia en Cristo Jesús y su ley del Amor?

Continuación : Lévitico segunda parte

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