Adán y Eva o Adán y Steve (3)

Continúo con la traducción:

Para leer la primera parte : Adán y Eva o Adán y Steve (1)

Para leer le segunda parte : Adán y Eva o Adán y Steve (2)

No se puede negar que la procreación es inherente a las relaciones íntimas entre un Hombre y una Mujer. Sin embargo, la naturaleza de la relación conyugal parece permitir susbtitutos a la procreación mientras que las principales características del matrimonio no tienen homólogos. Por ejemplo, una pareja que no puede tener hijos puede realizar múltiples formas de pro-creación : trabajo benévolo, participando en el cuidado de los hijos dentro de su comunidad o su familia e incluso a través de la adopción, de esta manera, incluso si son incapaces de tener hijos, de manera metafórica, pueden dar vida y criar como si lo hicieran de manera biológica.

Por otro lado, las características fundamentales del matrimonio no tienen paralelos similares. La fidelidad en el matrimonio , por ejemplo, no tiene “alternativas”: Uno es fiel o no. La característica del amor, mientras que se puede expresar de muchas maneras, no puede ser sustituida. No hay “expresiónes cercanas o semejantes” (Matzko) a las características fundamentales del matrimonio, como las hay por la caractéristica secundaria de la procreación.

Si la procreacion parece ser una parte secundaria del propósito de Dios para las relaciones íntimas entre seres humanos, uno podría entonces preguntarse: ¿por qué crearla después de todo? La respuesta, como todos sabemos, es la propagación de la especie. Para solucionar el problema práctico de la propagación de la raza humana (como lo hizo con los animales), Dios creó la capacidad de autopropagación. Ahora bien, que la creación de la pareja original Hombre y Mujer haya o no tenido como propósito principal el establecer la norma para toda relación íntima entre seres humanos, o si el propósito de ésta fue simplemente la creación de un acto utilitario para reproducir la raza humana, parece evidente.

La última alternativa es la correcta. Dios nos creó en tanto que Hombre y Mujer para llenar y henchir la tierra. Si Dios hubiera hecho Adán y Steve y no Adán y Eva, luego entonces no habría raza humana puesto que la reproducción biológica no hubiera sido posible. Por otro lado, la primera opción – que las relaciones heterosexuales son las únicas relaciones aceptables para Dios, es algo que no podemos afirmar definitivamente. Sin embargo, evidencias tanto biológicas como teológicas indican que no lo son. Una pista es que mientras que nos fue dada la capacidad de procrear, esto de ningún modo nos obliga a hacerlo. Si fuera así, entonces Pablo estaría pecando cuando nos exhorta en 1 de Corintios 7:1 a no casarnos (negándonos de esta manera la capacidad de propagación de la especie); sea que entre Génesis 1 y 2 donde Dios manda a Adán y a Eva a propagarse y 1 de Corintios 7:1 , o Dios cambió de idea o el pasaje de Génesis ha sido mal interpretado al usarse para indicar que todo humano debe tener hijos y que la única intención para el matrimonio es su crianza.

Desde una perspective biológica, la idea de que Dios creó los genitales masculinos y femeninos para ser complementarios está basada en pseudociencia y no en una verdadera comprehensión de la anatomía y fisiología humana. El argumento usado frecuentemente por los tradicionalistas es 1) que Dios tenía un sólo propósito para el sexo, la procreación y que 2) que los genitales humanos (hombre y mujer) lo atestan porque son complementarios. (see Gagnon, The Bible and Homosexual Practice, 2001).

1. El argumento más obvio contra esto es que el pene fue claramente diseñado para servir varios propósitos (déposito de esperma), placer (através del nervio pudendo) y excreción de residuos. Según el punto de vista tradicional el hecho de que el recto sirva únicamente para la excreción es prueba suficiente de su mal uso. Sin embargo, este punto de vista no explica por qué entonces el pene puede tener ambas funciones sexuales y de excreción.

2. la zona ano-rectal parace también haber sido creada para otros usos que la simple excreción:

a) ¿Es o no coincidencia que esta área es del tamaño apropiado y se expanda para acomodar un pene (como lo es la vagina)? A pesar de las afirmaciones tradicionalistas, no existe evidencia médica que el sexo ano-penis produzca daño o patologías musculares en esa área.

b) Tan sólo al interior del recto masculino se encuentra la prostata que al ser estimulada ofrece una expérience sexual através del nervio pudendo, el mismo nervio que estimula al pene. La estimulación ano-rectal de la próstata puede llevar a un orgasmo en el hombre.

3. La vagina fue obviamente designada para múltilpes propósitos: la procreación y la sexualidad. Contrariamente a lo que dicen los teológos tradicionalistas y la cultura patriarcal (incluyendo muchas culturas que practican la circunsición femenina) que ignoran la sexualidad femenina tachándola de irrelavante o diabólica, el hecho de que la área vaginal tenga nervios asociados al placer, nos indica que fue creada por Dios primariamente para el uso y beneficio de la mujer y no sólo del hombre.

4. Mientras que la penetración vaginal es importante para muchas mujeres, los estudios actuales sobre el orgasmo femenino transladan el principal elemento de estimulación sexual de la penetración a la estimulación del clítoris, que se encuentra en la superficie de la vagina, por lo tanto su estimulación no requiere penetración. Lo que de muestra que Dios podría haber creado la mujer con la capacidad de experimentar satisfacción sexual sin sexo penetrativo.

5. La mayoria de los autores que se openen a la varias formas de sexualidad gay basándose en proposiciones biológicas fallan al no encarar que muchas de tales conductas son usadas también dentro del sexo heterosexual, incluyando las parejas casadas. Muchos apoyan el sexo oral que es practicado tanto por parejas heterosexuales que homosexuales. Gagnon cita por ejemplo un texto judio que permite el sexo oral entre heterosexuales. Más aún, mucho de estos autores no condenan el sexo anal heterosexual que según varios estudios no es una rara forma de intimidad sexual entre heterosexuales. Entonces uno debe preguntarse: ¿por qué estos aspectos biológicos son usados para condenar la homosexualidad basíndose en la anatomía sin ir mas allá y limitar el sexo heterosexual a únicamente la penetración de la vagina por el pene?

Un otro punto en el que la teología tradicional se equivoca al asumir que el matrimonio y tener hijos es el obvio orden natural es que que mientras que en el Antiguo Testamento vemos pocas alusiones a la soltería (otros que la mención de Daniel y sus amigos, todos ellos eunucos), ella es mencionada varias veces en el Nuevo Testamento, lo que indica que, en el Antiguo testamento, el matrimonio y la procreacón podrían ser vistos como la norma, pero que no lo son de ninguna manera en el Nuevo Testamento.

Mateo 19:10-12
 
Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos reciben esta palabra, sino aquellos á quienes es dado. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron á sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos; el que pueda ser capaz de eso, séalo.

1 Corintios 7:1-9

 
Cuanto á las cosas de que me escribisteis, bien es al hombre no tocar mujer. Mas á causa de las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido. El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer. No os defraudéis el uno al otro, á no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en la oración: y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por permisión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno tiene su propio don de Dios; uno á la verdad así, y otro así. Digo pues á los solteros y á las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo. Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse.

Vemos luego a Jesús y a Pablo desaprobando el matrimonio. Pablo incluso llega a expresar una cierta aceptación del matrimonio, no de manera positiva sino meramente tolerándolo, de la misma manera que Moisés toleró el divorcio en el Antiguo Testamento . Aun más, en esta aceptación, no vemos ninguna referencia al aspecto procreativo del matrimonio. Para Pablo el matrimonio significa sobre todo una relajación sexual y, a medida que el capítulo progresa y como en Colosences 3 y Efesios 5, vemos otros aspectos del matrimonio mencionados por Pablo (respeto, amor, etc.). Pero en estos versículos lo vemos primariamente como medio para no quemarse de pasión.

El lenguaje que Pablo utiliza hace referencia únicamente al aspecto físico y la naturaleza sexual del matrimonio : el deber recíproco de las « tareas maritales », que son aclaradas en los siguientes versículos al decir que el cuerpo de ambos pertence al otro y que no deben privarse uno al otro que por cierta espacio de tiempo dedicado a la oración. No hay ninguna pista que indique que Pablo piense que el propósito del matrimonio sea tener hijos. No se puede decir que Pablo condene la procreación, pero aparentemente él no cree que el deber del cristiano sea el de fructificad y henchid la tierra, si esto fuera así no habria desalentado el matrimonio. Lo que Pablo demanda dentro del matrimonio es amor (Efesios 5:28 y Colosences 3:19), y similarmente, Pedro demanda amor y respeto (1 Pedro3:7).

Sumario del argumento teleológico

Hasta aquí se ha discutido las ideas falsas que pretenden que la única intención divina para el sexo y el matrionio es la procreación y que este fin último es apoyado en el Nuevo Testamento, ambas ideas son falsas. Al contrario. las principales características del sexo y el matrimonio sirven a profundizar y solidificar la relación, l’intimidad, seguridad, fidelidad y respeto mutuo. Todas estas caractéristicas nos fortalecen en tanto que hechos a la imagen de Dios y nos separan del resto de la creación. Todos estos aspectos pueden ser expresados en un matrimonio homosexual y asi seguir reflejando nuestra semejenza a Dios. Existe muy poco apoyo a la idea que Dios creó el ser humano para tan sólo fructifcad y henchid la tierra. Al contrario, es obvio, según una perspectiva bíblica, que Dios nos creó para su Gloria y adoración y para que tengamos con Él una relación.

Tampoco hay apoyo para la afirmación de que Dios creó el matrimonio y la sexualidad con el propósito principal de tener hijos. Por el contrario, tanto Pablo como el Cantar de los cantares indican que el sexo fue creado para el placer, y como una forma de fortalecer la relación matrimonial, y que el matrimonio es una institución que sigue permitiéndose por no “quemarse con pasión” si no somos dotados por el celibato.

Una de las farsas de la posición anti-gay, es que mientras ellos no pueden condenar los “sentimientos” homosexuales (ya que las homosexuales no casados o célibes tienen deseos sexuales por personas del mismo sexo, de la misma manera que los heterosexuales no casados y célibes siguen teniendo sentimientos sexuales para las personas de distinto sexo), esta posición insiste que los gays deben vivir una vida de celibato, a la que no han aportado ninguna vínculo entre la atracción homosexual y el don del celibato (1 Corintios 7:7). 

Contrariamente a los heterosexuales que no están casados y no dotados con un bajo deseo sexual y que tienen la esperanza de algún día casarse con una mujer. Los defensores de la posición anti-gay niegan esta esperanza a los homosexuales, a quien Dios no dió el don de celibato. Del mismo modo, aquellos que profesan la posición anti-gay se afferan a las tradiciones sobre la sexualidad y el matrimonio que se les han enseñado, sin ahondar en las Escrituras para ver lo que la Biblia tiene que decir sobre la homosexualidad, la sexualidad y el matrimonio, más allá de una una lectura rápida de alguna traducción.

 Es esta falta de esfuerzo que propaga la creencia errada de que la Escritura contiene una inequívoca y unilateral condena de la homosexualidad, lo que hace que la iglesia ostratice a los homosexuales que a primera instancia tenía la intención de “salvar” convirtiéndo así en Sodomitas a los homosexuales:

Ezequiel 16:49. 

 
He aquí que esta fué la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corroboró la mano del afligido y del menesteroso.

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