A título de información : Déclaración del Pastor Tony Campolo en relación con las parejas gais

 

En las últimas semanas, dentro de la iglesia evangélica esta declaracion causó todo un revuelo. Al declarar su apoyo a la inclusión de las parejas cristianas gais en el seno de la iglesia, el pastor bautista dió un paso enorme. Durante años, Tony Campolo declaraba alto y fuerte que los gais dentro de la Iglesia debían permanecer célibes puesto que, según él, era lo que la Biblia les demandaba. Este giro es un apoyo más para aquellos que tratan de congeniar su fé y su orientación sexual. 

La declaración original, en inglés se encuentra aquí

Tony Campolo

Siendo joven le di mi vida a Cristo confiando en él como mi salvador. Y he sido un cristiano incondicional desde entonces. Baso mi fe en las afirmaciones del credo de los Apóstoles. Estoy seguro de que la Biblia fue escrita por hombres guiados por el Espíritu Santo. Tengo como primordiales las palabras de Jesús, especialmente el capítulo 25 del libro de Mateo en el cual Jesús dice claramente que en el Día del juicio la pregunta primordial será la manera en la que cada uno de nosotros actuó en relación con los que el menciona como “el mas pequeño de estos”.

Partiendo de este llamado, he dado lo mejor de mi predicando el evangelio, ayudando a los pobres y a los oprimidos, y con sinceridad exhortando a otros a hacer lo mismo. Debido a mi constante preocupación por la justicia social, en los últimos años, se me ha plantado la misma pregunta una y otra vez : ¿Estas preparado para aceptar completamente dentro de la iglesia a las parejas gais que han consentido mutuamente a vivir en pareja ?

Aunque siempre he tratado de proporcionar gracia y comprensión a la gente en ambos polos de esta problemática, mi respuesta a tal pregunta siempre ha sido, en cierta medida, ambigua. Una de las razones de tal ambigüedad es que pensaba poder ayudar más a mis hermanos gais y hermanas lesbianas si actuaba como puente, exhortando al resto de la Iglesia a acercarse en amor y a realmente llegar a conocerlos. La otra razón era que, como muchos cristianos, estaba profundamente inseguro sobre lo que era correcto.

He pasado innumerables horas en oración, estudiando, en diálogo y en incertitud emocional y he llegado finalmente a la conclusión de que estoy listo para hacer un llamado por la completa aceptación de las parejas gais cristianas dentro de la Iglesia.

Para mí, la parte más importante de mi proceso fue el contestar a una pregunta más fundamental : ¿En primer lugar, cuál es el real propósito del matrimonio? Para algunos cristianos, según una tradición que data de la época de san Agustín, el único propósito del matrimonio es la procreación, lo que obviamente niega legitimidad a las parejas del mismo sexo. Pero otros, sin embargo, reconocemos una dimensión mucho más espiritual del matrimonio, la cual tiene una importancia suprema. Creemos que la intención de Dios era de que los cónyuges se ayuden mutuamente para hacer fructificar en cada uno de ellos “los frutos del Espíritu”, que son el amor, el gozo, la paz la paciencia, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de si mismo, frutos citados a menudo la comparación que el apóstol Pablo hacía entre el matrimonio y la relación santa entre Cristo y su Iglesia. Esto no quiere decir que las personas no casadas no pueden aspirar a los más altos niveles de realización espiritual – nuestro Salvador, él mismo era soltero, después de todo. Esto sólo significa que la meta principal de la institución del matrimonio es que ésta sirva primordialmente al crecimiento espiritual de la pareja.

En mi propia vida, mi esposa Peggy ha sido sin lugar a dudas un gran apoyo en mi relación con Jesús. Ella ha sido mi compañera de oración, y más que ningún otro, ha discernido mis carencias y defectos y me ha ayudado a tratar de superarlos. Su amoroso ejemplo, su constante apoyo, y sabios consejos me han permitido llevar a cabo mi obra para el Reino que no hubiera ni siquiera intentado sin ella. Y estoy seguro que ella diría lo mismo en relación al papel que yo he jugado en su vida. Ambos hemos sido un regalo de la parte de Dios para el otro y nuestro matrimonio ha sido relación mutuamente edificante.

Tony y Peggy Campolo

Una de las razones por las cuales estoy cambiando mi posición sobre este tópico es que a través de mi esposa Peggy he llegado a conocer muchas parejas gais cristianas cuya manera de funcionar se asemeja en mucho a la nuestra. Nuestra amistad con dichas parejas me ayudó a comprender a qué punto la exclusión y la desaprobación de tales uniones debe terminarse dentro de la comunidad cristiana. Nosotros, la Iglesia, debemos activamente apoyar a las familias gais. Aun más, debemos hacer todo lo posible para acercarnos a ellas, confortarlas e incluir a todos aquellos hijos de Dios que han sido conducidos a creer que son un error o que simplemente no son lo suficientemente buenos tan sólo por no ser heterosexuales.

Como sociólogo, he llegado a la conclusión que la orientación sexual no se trata casi nunca de una opción y he visto como puede ser nocivo tratar de “curar” a alguien gay. Como cristiano, mi responsabilidad no es ni condenar ni rechazar a los gais, sino más bien amarlos y aceptarlos y tratar de atraerlos hacia la comunidad cristiana. Cuando cantamos la invitación en el viejo himno “Tal y como soy” me gustaría que lo digamos en serio y que mis hermanos y hermanas gais y lesbianas sepan que es en serio para ellos también.

Ten por seguro que ya he escuchado – y en algunos casos hecho – todo tipo de argumento bíblico en contra del matrimonio gay, incluyendo los del Dr. Ronald Sider, mi estimado amigo y colega en la Universidad del Este. Obviamente, las personas de buena voluntad pueden y leen las Escrituras de manera muy diferente cuando se trata de cuestiones controvertidas, y estoy completamente consciente de que es posible que me equivoque al respecto.

Sin embargo, soy lo suficientemente viejo para recordar cuando en la Iglesia se expresaban fuertes casos bíblicos para mantener a las mujeres fuera de los roles de enseñanza, y cuando a los divorciados que se volvían a casar eran excluidos muy a menudo de la Iglesia, todo esto sobre la base de las Escrituras. No mucho antes de eso, algunos cristianos incluso expresaban casos bíblicos que apoyaban la esclavitud. Muchas de esas personas eran creyentes sinceros, pero la mayoría de nosotros ahora estamos de acuerdo en que estaban equivocados. Me temo que estemos haciendo el mismo tipo de error de nuevo, es por esto por lo que hago esta declaración.

Espero que lo que he escrito aquí será ayudará a mis hermanos cristianos a acoger con amor a todos nuestros hermanos y hermanas gais y lesbianas en la Iglesia.

Ver también

¿Son los homosexuales mis prójimos ?

¿Son los homosexuales mis prójimos? (2)

¿Son los homosexuales mis prójimos? (3)

Entrevista con el Pastor Tony Campolo.

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