Debemos ponerle fin a las terapias de conversión de género

Letra de opinion publicada en la revista anglófona Wired, el siete de junio 2015. Y escrita por Dan Karasic, profesor Clínico de Psiquiatría de la UCSF. Él es parte de la Junta Directiva de la Asociación Mundial de Profesionales de la Salud Transgénero, y, como psiquiatra, ofrece ayuda a la juventud trans. Y por Diane Ehrensaft directora de Salud Mental del Centro de Género para el Niño y del Adolescente en el Hospital de Niños Benioff. Ella es también Profesor asociado de Pediatría en la UCSF. Es la autora de : Gender Born, Gender Made: Raising Healthy Gender-Nonconforming Children.

Leelah Alcorn, una joven trans que sufrió una terapia de conversión escribía en su nota de suicidio : “La única manera en la que descansaré en paz es si un día la gente transgénero dejará de ser tratada de la manera como yo lo fui y será tratada como un ser humano con sentimientos y derechos humanos validos.”

Recientemente, una serie de artículos de opinión en periódicos y revistas (incluyendo Wired) han sido publicados criticando la declaración del presidente Obama condenando las terapias de conversión en jóvenes LGBT así mismo que la reciente prohibición de tales terapias en jóvenes de la provincia de Ontario, en Canadá, hogar de algunos de los que las defienden.

A partir de la década de 1990, las principales organizaciones médicas y de salud mental han condenado las terapias de conversión cuyo propósito es el de cambiar la orientación sexual de una persona. Las recientes controversias son una respuesta a los esfuerzos para prohibir todo intento de terapia de conversión que busque cambiar la identidad de género y la expresión de género en los niños.

Los críticos de la prohibición afirman que la identidad de género puede estar aún en formación en niños cuya identidad de género es no-conforme. Ellos señalan que algunos crecerán para ser gais o lesbianas, en lugar de transgéneros, por lo tanto, los esfuerzos para cambiar su no-conformidad de género pueden dar lugar a adultos gais y lesbianas felices, en lugar de adultos transexuales “condenados” a lo que los críticos perciben como una triste vida de tratamientos hormonales y cirugías.

Tales críticos están equivocados.

La terapia de conversión no ha demostrado ser eficaz, o dar como resultado adultos más felices. Los participantes que entraron en el estudio de la UCLA Chico Femenino siendo niños en las décadas de 1960 y 1970 han hecho valer, como hombres homosexuales adultos, el sentido interno de vergüenza que les fue inculcado a causa de los esfuerzos en el estudio de suprimir su expresión de género femenina, y, trágicamente, un niño considerado un éxito del tratamiento por su terapeuta de conversión se suicidó, siendo adulto.

La terapia de conversión en niños prepúberes se centra en el cambio de conductas de género no-conformes; sea que el objetivo del terapeuta es cambiar la orientación sexual o cambiar la identidad de género, los que se opone a la prohibición de la terapia de conversión afirman que no se puede diferenciar, antes de la pubertad, a los niños pre-homosexuales y pre-transgénero, por lo que ¿cómo el terapeuta de conversión (o la ley) puede determinar si la supresión de la expresión de género está relacionada con el cambio de orientación sexual o de identidad de género?

“Es una idea falsa que este modelo alternativo a la terapia de conversión empujé a los niños hacia la transición a otro género.”

En los últimos años, en gran medida, la terapia de conversión ha sido suplantada por un modelo alternativo mucho más positivo entorno al género. Es una idea falsa que este modelo alternativo a la terapia de conversión empujé a los niños hacia la transición a otro género. El modelo parte de la premisa de que debemos dar a los niños un espacio seguro para explorar el género y determinar por sí mismos sus identidades y expresiones de género. Es nuestro desafío como terapeutas comprender lo que están tratando de decirnos. El objetivo de las intervenciones del terapeuta es apoyar la salud de género del niño, al darles la oportunidad de vivir dentro el género que se sienten auténtico, libres del rechazo, el ridículo o la intimidación.

Nuestro papel como terapeutas es ofrecer a nuestros pacientes infantiles no-conformes al género empatía, comprensión, una escucha respetuosa, y una experiencia informada para ayudarlos a explorar y articular lo que son. Nuestro trabajo no es el de simplemente, sin hacer preguntas, poner un sello a lo que en un niño inicialmente nos comparta acerca de su género. Ya sea en unas pocas visitas o durante varios años, debemos facilitar al niño o al joven la llegada a su yo auténtico de género y a poder deshacerse de los yo falsos en los que se hayan encapuchado ellos mismos, ya sea para consentir a las demandas de los demás o para mantenerse a salvo.

“Si nos encontramos dirigiendo a alguien en una dirección que es nuestro objetivo más que el de ellos, hemos fallado en nuestro trabajo.”

Para los niños que tienen una identidad transgénero persistente en la pubertad, Annelou De Vries y sus colegas holandeses han publicado estudios que demuestran excelentes resultados en niños que recibieron medicación para retrasar la pubertad, seguida de hormonas del sexo opuesto y cirugía. Un año o más después de la cirugía, estas  jóvenes personas transgénero son indistinguibles de otras personas de su edad en relación con la salud mental. Estas son noticias increíblemente alentadoras.

Y algo muy importante : la prohibición de la terapia de conversación no significa la prohibición de todo apoyo terapéutico para los niños no-conformes con el género. Estatutos para prohibir la terapia de conversión se pueden escribir articulando claramente que no estamos desalentando los terapeutas a trabajar con los jóvenes para explorar su género y sexualidad. Pero no vamos a perpetuar formas de tratamiento que son perjudiciales para el desarrollo saludable de un niño o que contribuyen a la alarmantemente alta tasa de suicidios en jóvenes LGBT a causa de la oposición a la prohibición de la terapia de conversión.

Debemos responder al llamado de Leelah. Debemos tratar a los niños trans “como seres humanos, con sentimientos válidos y derechos humanos.” El primer paso para hacerlo es prohibiendo las terapias que tratan de cambiar la identidad de género o expresión de género de un niño.

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