Ser bueno sin dios

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Greg Epstein

Es una idea común rechazar el ateísmo a causa de la posición arraigada en la sociedad occidental – incluso en la más secular – que sin la noción de un ser supremo que cuide, pero que sobre todo castigue,  el ser humano  no puede ser bueno. Muchos líderes religiosos lo dicen constantemente, que el ateísmo acarrea graves consecuencias tanto para el individuo que para la sociedad. Según ellos, el ateísmo es símbolo de inmoralidad, individualismo y egocentrismo puro.

Greg Epstein, capellán humanista de la universidad de Harvard, en su libro: Bueno sin dios: lo que un billón de personas no religiosas realmente cree (Good Without God: What a Billion Nonreligious People Do Believe), presenta argumentos válidos y ejemplos concretos de lo contrario. Epstein no trata de responder a una pregunta ¿se puede sur bueno sin dios?, porque para él la pregunta no se plantea; no cabe duda: Se puede ser buenos sin dios y sin religión! Para Épstein ser ateo no significa no tener fe -en el sentido de no tener esperanza, ni anhelos, ni regocijo en y por la vida, el universo, sus secretos y misterios.

Epstein demuestra bien que vivir sin dios es vivir lleno de solidaridad, de búsqueda y respeto por el otro, de ruptura con los prejuicios que nos separan, prejuicios que muchas veces han sido engendrados por la religión.

4101dmnkckl-_sx328_bo1204203200_Otra idea preconcebida sobre el ateo – a parte de aquella sobre su inherente corrupción –  es su representación como alguien perpetuamente irascible, incapaz de lograr ser feliz. De la misma manera que con la idea del ateo como corrompido, Epstein expone cómo la vida sin religión no quiere una vida sin paz, ni felicidad. Y todo esto con ejemplos concretos de personas que viven una vida abiertamente no religiosa y que afirman no necesitar creer en un dios para darle un sentido a su existencia y la de otros

De lectura fácil, Ser bueno sin dios ofrece también un breve recorrido histórico que muestra que el ateísmo siempre ha existido.

Epstein no rechaza la noción de creer, lo que él rechaza son las bases de una creencia; se cree en hechos o en ideas concebidas que se basan sea en un libro (Biblia, Corán, etc.), sea en la subjetividad de una experiencia individual (lo que yo sentí un día X). En ese mismo orden de ideas, Epstein reconoce que la religión muchas veces juega un rol fundamental en la vida de un individuo y de una sociedad. En ese sentido, él no descarta tal deseo y comparte con nosotros modelos de organizaciones y actividades que grupos e individuos ateos realizan que pueden llenar el vacío dejado por la ausencia de religión – en un sentido ritualístico y social perfectamente válido: casamientos, campos de verano, bodas, funerales, etc.

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Si ser ateo te interesa, pero temes convertirte en el monstruo que tu pastor, tu familia, tu cura te han convencido te covertirás si dejas de creer en dios, este libro te mostrará como puedes ser todo lo bueno, integro que siempre has querido ser sin necesitar un dios castigador o recompensador para serlo.

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