El vástago evangélico que dejo de creer

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Campolo con algunos de su rebaño (Crédito foto damon Cazares para el New YorK Times)

El hijo del famoso pastor Tony Campolo ahora es una estrella del ateísmo – usando la destreza que aprendió en el mundo que dejo atrás.

Por MARK OPPENHEIMER publicado en inglés el 29 de diciembre en el New York Times con el titulo de :

The Evangelical Scion Who Stopped Believing : The son of a famous pastor, Bart Campolo is now a rising star of atheism — using the skills he learned in the world he left behind.

Traducción de Alejandro labonne

Una mañana del verano de 2011, Bart Campolo (@BartCampolo) salió de su casa en Cincinnati para hacer un largo paseo en bicicleta. Con barba y calvo, pero aun esbelto a 48, Campolo era la envidia de sus colegas pastores de su generación. Esa mañana campolo se sentía, como de costumbre, cohibido debido a su atuendo, “Me siento ridículo en spandex”– dijo. Años de jugar baloncesto arruinaron sus tobillos por lo que el único deporte posible era pasear en bicicleta. Pero con entusiasmo aceptaba pedalear 30 o 40 millas a través de las ondulantes colinas del sur de Ohio.

Normalmente, dichos paseos constituían su tiempo de reflexión sobre su familia, su ministerio y la cada más compleja relación que tenía con la fe cristiana. Pero no se acuerda de lo que pensaba ese día, Salió de la casa y de lo que se acuerda después de esto es cuando se despertó en el hospital “no recuerdo nada más” dice.

Podrá después armar poco a poco lo que sucedió. Había marcas de derrape en el lugar donde fue encontrado. Lo que sugiera que había cruzado una zona de tráfico. El velocímetro que llevaba indicaba una velocidad de 40 millas por hora. Su casco se rompió en cuatro lugares y su bicicleta se encontraba sin daño el lado del camino. Al parecer, al toparse con una zona con piedras salió volando, la cabeza primero contra un árbol. Un otro ciclista lo encontró distraído en medio de la ruta. En el hospital de la Universidad de Cincinatti el médico le preguntó ¿quién era el presidente? y respondió George Bush es decir el padre, no el hijo.

Para Campolo, casi toda su vida ha sido de éxito en éxito. Su Padre Tony, es uno de los más importantes cristianos evangélicos de los últimos 50 años, un autor prolífico y un antiguo consejero espiritual para Bill Clinton. El hijo se ha hecho una reputación propia levantando misiones citadinas en filadelfia y Ohio y viajando extensivamente como predicador invitado. Un gran extrovertido, brillante frente a una audiencia y a gusto en conversaciones privadas. Relacionándose con todos desde elites suburbanas hasta almas destituidas que con frecuencia comían en su propia casa. Fue un modelo a seguir para los jóvenes cristianos que buscaban ir mas allá de las guerras culturales entorno al aborto, la homosexualidad y que buscan regresar a las enseñanzas de cristo. En ese momento, acostado en una cama de hospital, ya no estaba seguro en lo que creía.

Durante semanas lloró constantemente. Había perdido grandes trozos de memoria. Cuando finalmente se restableció, más o menos un mes después, había pensado sobre la vida, o más bien sobre la vida después de la vida. Lo que pensaba fue “No hay una”, “después del accidente”, dice campolo “era como si A así es la cosa y B no sabes cuándo te queda. “

Aunque Marty, su esposa, había durante largo tiempo sopesado dudas sobre el cristianismo, campolo siempre había hecho su tarea y según él “ la había recuperado”, pero la verdad era que había estado rompiendo con Dios durante mucho tiempo “cuando Salí en bicicleta ese día” dice campolo “el supernaturalismo de mi fe había cambiado tanto que era difícil encontrarlo”. Desde hacía años que Dios, Jesús o la resurrección no eran la idea cent4ral de las reuniones entre hermanos que Él y Marty frecuentemente organizaban. Más bien giraban alrededor de la amistad y el amor. En 2004 llevo a cabo la ceremonia de matrimonio de dos lesbianas amigas suyas y en 2006 comenzó a enseñar que todos podían ser salvos, y que nadie iría al infierno. Para evangélicos, esto ya se parecía más al unitarismo universal que a lo que ellos creen.

Ahora, después de haber sentido de cerca la muerte, su esposa le dijo – más directa que de costumbre – lo que creía estaba pasando:  “Sabes – Marty dijo-  creo que tienes que dejar de ser cristiano profesional, puesto que ya no crees en Dios, ya no crees en el cielo y no crees que Jesús se levantó de los muertos – y yo tampoco”  Sabia que ella tenía razón y comenzó a decir a sus amigos que era un postcristiano. “Me trataron, obviamente como si fuera un gay que estaba saliendo del closet . La gente decía Si lo hemos sabido después bastante tiempo” Dice “por qué me tomo tanto darme cuenta”.

Para Campolo admitir que había perdido en su totalidad la fe fue rara pero reconfortante -pudo dejar de vivir en la mentira – pero también fue desconcertante. Le encantaba platicar con la gente, preocuparse por ella, ayudarla; amaba todo lo referente a ser un ministro cristiano salvo el cristianismo. Ahora, que había cruzado el puente hacia la apostasía, necesitaba una nueva vocación.

Pero mientras hacia el balance de su vida, Campolo decidió que no había ningún motivo por lo que un ateo no pueda ser ministro. En vez de ayudar a la gente con las buenas nuevas de Jesucristo, predicaría el humanismo secular, el primo gentil del ateísmo.

Ateos y agnósticos han tratado durante mucho tiempo de reembottellar la religión retomando el aspecto comunal y de las buenas obras y dejando atrás todo el aspecto sobrenatural. Ha funcionado tan bien como la cerveza sin alcohol por la cual los adeptos son pocos y raramente terminan pasándola bien.

En la Francia de la posrevolución con su antipatía renacentista de la religión, el filósofo Augusto Comte creó la religión de la humanidad que estaba constituida de tres pilares: altruismo, orden y progreso; nueve sacramentos que incluían el matrimonio y el retiro (un tipo de extremaunción) y finalmente un clero. Comte tuvo admiradores, como George Elliot, pero casi ningún feligrés. En 1876, casi veinte años después de su muerte, Félix Adler fundó la sociedad neoyorkina de la cultura ética que enseñaba el judaísmo como una de las muchas guías hacia una ética secular. Hoy en día, existen 22 de dichas sociedades en los Estados Unidos, diez de los cuales se encuentran en la ciudad de Nueva York. Desde la segunda guerra mundial, en los Estados Unidos, las actividades ateas se catalizan alrededor de clubs de escépticos cuyos miembros gravitan ellos mismos entorno a la ciencia ficción y otros aspectos de la vida de un geek, Dichos clubes creerían una cultura de conferencias, salas de hoteles, con innumerables hombres a asistiendo a paneles de hombres al que le siguen sesiones de firmas de libros. Durante los últimos treinta años, dichas conferencias han crecido al unísono que aumenta la derecha cristiana y las mega iglesias evangélicas. Buscando así un oasis para los ateos al interior de un mundo paralelo. Autores como Dawkins, Harris y Hitchens un gran número a tales conferencias. En sus libros, conferencias y apariciones televisivas estos ateos predican un cientifismo sin compromisos exaltando Darwin y concibiendo el sentimiento que el creyente merece la burla y si uno se siente generoso la lastima.

Hasta este día, los ateos asistentes a tales convenciones continúan siendo mayoritariamente del sexo masculino y la percepción pública del movimiento ha sido manchada por un incesante goteo de anécdotas misóginas, de acoso de asistentes femeninos a las convenciones e insultos en línea contra aquellos ateos que han hablado contra tal sexismo.Y ylos célebres tweets de Dawkins el biólogo británico autor del libro de 2006 The God Delusion libro que he ha convertido en la Biblia de los jóvenes ateos. ( Un ejemplo de 2014 : “La violación durante una cita es mala. La violación por un extraño que enarbola un cuchillo es peor. Si piensas que esto es una aprobación de la violación durante una cita ve y aprende a pensar).

Pero recientemente dado el alejamiento de la juventud de la observancia religiosa – según un censo de PEW en 2015, 36 % de los nacidos entre 1990 y 1999 no están afiliados a ninguna religión – tanto la derecha cristiana como lo que podríamos llamar el Gran Ateísmo, han perdido su influencia. La energía se centra ya no alrededor de autores célebres y controversiales sino en grupos específicos, sobre todo en campus universitarios mejor balanceados en lo que se refiere al género y menos propensos a estridentes retóricas y que están dispuestos a hacer más que tronar los dedos en la cara de los creyentes. Su proyecto es hablar sobre cómo vivir una vida Buena sin Dios.

Ese es el mundo que los Campolo comenzaron a explorar después del accidente de Bart. Visitaban reuniones en Chicago, y los Angeles de un grupo llamado Asambleas del Domingo que fue fundado en Londres por dos comediantes y qua ahora incluyen más o menos 70 sucursales. A pesar del nombre, Asambleas del Domingo se reúnen mayoritariamente en reuniones informales centradas en lecturas y cantos de canciones populares. A Campolo le impresionó el mensaje, pero no las reuniones, que lo dejaron más bien impávido. Los cantos no funcionan realmente porque las canciones populares no han sido escritas para ser cantadas en coro y se reúnen una vez al mes – una vez al mes ¡Y estas tratando así de levantar una comunidad. “

Eventualmente Campolo dio con un libro intitulado: Good Without God: What a Billion Nonreligious People Do Believe (Bueno sin Dios : que es lo que un billón de personas realmente cree) de Greg Epstein (@gregmepstein). El líder de uno de los más influyentes grupos humanistas en los Estados Unidos:  Eje Humanista (Humanist Hub). Eje Humanista comenzó en Harvard y ahora tiene entre 300 y 350 personas en sus reuniones semanales Solo una tercera parte son estudiantes. Epstein, 39, es el líder desde 2005 y se ha convertido en el padrino del movimiento antidawkins. Él no quiere sermonear a la gente o hacerlos salir de lo que sea; se sienta con ellos y bebiendo de una taza de café los escucha. Existen alrededor de 12 capillas humanistas en los estados unidos y algunas de ellas, en Yale, Stanford y Tuff han sido entrenados por Epstein. En Julio de 2014, campolo voló a Boston para hablar con Epstein durante 3 días sobre el futuro del humanismo.

“me entretuve con Bart pensando sobre lo que debería ser el futuro del humanismo” Me dijo Epstein “le dije que si no estuviera en Harvard, es en los Ángeles sería donde me gustaría estar.”

A Campolo le gustó la idea de un campus universitario. En cierto sentido él era como un joven universitario lejos del único hogar que había conocido, arrancado de sus reconfortantes tradiciones, tratando de descifrar quién era, ahora que podía ser cualquier cosa. Podía identificarse con los estudiantes . Mientras que la asistencia a las Iglesias se desploma entre los jóvenes – solo 27 % de milenios asisten a servicios religiosos cada semana. Los campuses universitarios tienen una relativa pero vibrante actividad religiosa con capillas y recursos geográficamente situados alrededor de dichas audiencias claves. Muchos grupos evangélicos así que chabad judíos echan raíces en casas cerca de las facultades para ministrar a los estudiantes – incluso Wiccans tienen en la Academia de la Fuerza Aérea americana un lugar preparado para su ministerio.

Epstein le hablo a campolo sobre Varun Soni el decano de la vida religiosa en la Universidad de la California del sur y en 2014 Campolo comenzó a hablar con él por teléfono. Después de algunas conversaciones, se le fue ofrecido una oficina, un correo electrónico y un título: capellán humanista para dicha universidad, sin salario pero era un inicio.

Campolo perdió el contacto con muchos de sus antiguos colegas evangélicos. Uno hubiera pensado que la apostasía de un cristiano de tal envergadura habría sido una terrible noticia para otros cristianos, pero sea por rechazo o por simpatía por su padre los evangélicos apenas lo notaron. En uno de los pocos artículos sobre el cambio de sentimientos de campolo el pastor Ed Stelzer de Tennessee, que ahora enseña a Wheaton College pareciera insinuar que los padres de Campolo quizá tengan la culpa, al menos un poco.

“Como padres necesitamos trabajar para asegurarnos que nuestros hijos tengan una relación con Jesús. Y no solo el deseo de ser parte de una comunidad afectuosa que hace el bien” Stelzer escribe de maniera más bien maliciosa en Christianity Today

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Bart Campolo capellán humanista de la universidad de California del sur (Créditos foto Damon Cazares para el New York Times)

El padre de Bart, Tony Campolo, nunca lo obligó a convertirse en un creyente. Esa reticencia es apropiada para el tipo de evangélico más suave que Tony es. Tony no tuvo una red de televisión como Pat Robertson o una universidad como Jerry Falwell; alcanzó su renombre como predicador itinerante y fundador del movimiento de “los cristianos de letras rojas“, un esfuerzo por reenfocarse como evangélico menos en la política y para volver a las enseñanzas de Jesús sobre la pobreza, el amor, la caridad. Enseñanzas que se encuentran impresas en Rojo en muchas Biblias en Inglés.

Campolo hijo encontró su propia entrada a la religión en la secundaria, cuando se juntaba con algunos chicos que eran activos en un grupo juvenil cristiano. Durante un tiempo se encontraba con ellos frecuentemente, pero sin ser todavía uno de ellos. Entonces un día, un miembro del grupo llevó a Bart a desayunar en un McDonald’s en Wayne, Pa. “Y le dijo, ′has estado viniendo con nosotros durante mucho tiempo, Bart'”, recuerda Campolo. “Y continuo diciéndole ‘No creo que hayas aceptado a Jesús como tu señor y salvador personal. ¿Qué pasa? “Sentado en una cabina, Campolo inclinó su cabeza y recitó la oración aceptando a Jesús en su corazón.

Para el verano siguiente Su fe había comenzado a fallar mientras trabajaba en un campamento para niños pobres en Camden, Nueva Jersey. Algunos de sus campistas habían sido abusados sexualmente, pero según las enseñanzas religiosas Dios es benevolente y controla todo lo que sucede en la tierra. Bart paso un mal rato tratando de congenias estas dos visiones. Más tarde, como estudiante de primer año en el Haverford College, tuvo dos compañeros de cuarto gais. En ese momento, incluso los evangélicos liberales como su padre trataban la conducta homosexual como un pecado, pero Campolo no podía pensar mal de sus compañeros de cuarto. En cambio, ajustó su teología para hacerles sitio. Campolo terminó la universidad en Brown y finalmente se trasladó a West Philadelphia, donde comenzó un ministerio.

Al principio, incluso cuando empezó a hacer trabajo de campo, Campolo resistió al tipo de gran predicación de su padre. Pero cuando tuvo que recaudar fondos para su programa de misiones, la mejor manera que sabía era entrar en el circuito de conferencias cristianas. Después de todo, cuando era niño, había visto a su padre hacerlo y sabía cómo se hacía. Y lo hizo casi igual, con su propio estilo. Donde Tony tenía una quietud autoritaria en el púlpito, Bart fue un orador más hiperactivo, cafeínado de Cristo. Era divertido, vivo, difícil de ignorar. Se conectó, y pronto estuvo de gira por todo país predicando el Evangelio. Campolo cumplió su misión, recaudó fondos en el camino y, después de que su padre sufrió un derrame cerebral en 2002, pasó un día a la semana ayudándole a dirigir su ministerio.

El aspecto abstracto y burocrático de la naturaleza de su trabajo lo desanimaba y en 2005 la familia decidió juntos trasladarse a Cincinnati, donde algunos amigos ya se habían asentado. Campolo, su esposa y sus dos hijos se mudaron a una casa destartalada sin electrodomésticos, sólo un calentador y un plato caliente. Durante el día, Campolo seguía viajando y trabajando para su padre remotamente. Por las noches, él y Marty comenzaron a hacer cenas para las personas que conocieron en el vecindario. Su compañerismo informal pronto incluyó a los drogadictos, ex convictos, a las mamás solteras recibiendo la beneficencia ya otros vecinos. Estos nuevos amigos le ayudaron a darse cuenta de que el trabajo de un ministro a menudo no es salvar a la gente, como muchos evangélicos intentan hacer, o incluso cambiarlos, sino simplemente amarlos incondicionalmente. Bart recuerda a un tipo en particular, un adicto sin dientes que había estado dentro y fuera de la cárcel toda su vida. “No vas a cambiarlo”, dice Campolo. Pero al darle a ese hombre una comunidad, me dijo Campolo, puedes darle un sentido a su vida. Y tal vez eso es suficiente.

En la Universidad de la California del sur, la comunidad de estudiantes seculares creada por Campolo  ahora comprende entre 75 y 100 estudiantes, aunque no todos vienen a cada reunión. El año pasado asistí a una de sus cenas, en una sala de reuniones anodina en el edificio del capellán: mesas plegables, sillas metálicas, alfombra industrial, todo lo que se esperaba. Aproximadamente 25 estudiantes estaban allí, la mayoría de ellos agradablemente nerds e inquisitivos. Varios me dijeron ser ex cristianos que tenían miedo de salirdel closet con sus padres como tales. Después de haber llenado sus platos con el chili que Campolo y su esposa cocinaron, Campolo empezó a hablar. Hizo todo lo posible para permanecer sentado en su silla de metal plegable, pero cuando hacia énfasis en un punto se ponía de pie, como el predicador que solía ser.

El tema era la amistad, y el texto de Campolo fue “The Friendship Factor”, el libro de autoayuda de Alan Loy McGinnis escrito en 1979. Había una razón por la que se volvió hacia él. Cuando Campolo llegó al campus de la Uiniversidad de la California del sur , en el otoño de 2014, rápidamente descubrió que el problema fundamental de muchos estudiantes era la soledad. Él formula la hipótesis de que  como estudiantes de secundaria su mundo se centra en la creación de un currículo y en pasar los exámenes, cruciales para entrar en la universidad ahora, de tal manera que muchos de ellos han dejado el aspecto social totalmente a la deriva una vez que llegan. “Los niños que entran en las universidades como ratas de bibliotecas son muy buenos en la creación de redes” dice. “Pero no siempre son buenos en conectarse entre ellos más profundamente”. Los adultos en sus vidas también se centran en que ellos tengan éxito como universitarios y rara vez en orientarlos hacia sobre preguntas importantes.

Campolo me dijo que cuando los estudiantes vienen a hablar sobre un trabajo que les han ofrecido, él plantea preguntas como: “¿Cómo es la cultura en ese lugar? El tipo que te entrevistó… ¿quieres acabar como él, con el tipo de matrimonio que tiene y las amistades que tiene? “, Prosiguió Campolo.” Y ellos dicen: ‘Eh, nunca pensé en eso’. Y no puede sino preguntarse: “¿Dónde están sus padres? ¿O su pastor? ¿Qué hace su tío Joe? ¿Por qué nadie te está haciendo preguntas orientadas sobre el valor de tu vida? ‘”

El Factor de la Amistad es “el libro más atrayente que jamás leerás”, dijo Campolo a su rebaño. Te ofrece un mensaje de esperanza: que la amistad, como comer bien o ponerse en forma, no es una cuestión de suerte. El mensaje del libro era una destilación de un proyecto más grande: la felicidad, la conexión y la comunidad, que muchas personas asisten a la iglesia para encontrar y que se puede lograr a través de agentes humanos. Es una afirmación modesta pero profundamente potente, de una manera que las historias antiguas no lo pueden, especialmente cuando se vienen de tradiciones que pocos jóvenes toman literalmente.

Además, aunque Campolo cree que la vida puede ser significativa con o sin un dios, su trabajo en estos días se refiere menos a las grandiosas afirmaciones metafísicas que a los simples actos cotidianos. Para unos 100 estudiantes, Campolo es un confidente, un padre de familia, pero uno que no espera nada de ellos. “Durante los últimas dos semanas”, dice Campolo, recibí un correo electrónico de una joven diciendo: ‘Un amigo me dijo que debía hablar con usted porque soy un estudiante graduado y no tengo ni idea de qué hacer con mi vida’. “Otro estudiante viene a mí, diciendo: ‘me asaltaron sexualmente y no sé qué hacer ahora'”. Tal vez estos jóvenes adultos están buscando una comunidad humanista, pero seguramente muchos de ellos sólo necesitan un adulto que no es trata de calificarlos ni que los está entrevistando y quiere escuchar. “No conozco bien a estos niños”, dice. “Esto es justo lo que sucede cuando se está disponible.”

Su función se clarificó después de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, durante las cuales muchos estudiantes estaban angustiados. Algunos de ellos probablemente marcharon y otros oraron. La Universidad de la California del sur es enorme, una de las cinco escuelas privadas más grandes del país, y algunas de sus concentraciones más populares incluyen finanzas, contabilidad, administración y comercio. Cuando un estudiante universitario se plantea preguntas sobre el tipo de mundo que desea construir y por cuál podría ser su papel en él, dicho estudiante sabe que no puede depender de sus profesores, los cuales ni siquiera conoce, para orientarlo sobre tales preguntas. Campolo sospechaba que algunos estudiantes querrían hablar con él. Envió su lista por correo electrónico ofreciendo horas de oficina en una mesa de picnic en el campus. Durante la semana siguiente, unos 15 estudiantes lo buscaron. “Mucha gente fue corriendo a sus pastores”, dice Campolo. Y mis hijos hicieron lo mismo.

–––––

Mark Oppenheimer es el anfitrión del podcast Unorthodox para la revista Tablet de la cual es el editor general.

Una versión de este artículo fue publicada el 1 de enero de 2017, en la página MM44 de la revista Sunday con el título: Más allá de la incredulidad.
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